28/8/13

Guerrera..


Cansada llegaba mi madre de trabajar.
Yo era una adolescente pero notaba 
la tristeza en su mirar;
Angustiada veía su rostro lleno de 
ansiedad, el dinero no alcanzaba
y no había para mas...
Ese desventurado que prometió estar
con ella por la eternidad se 
había fugado al no poder mas...
Le faltó valor, le huyó a la lealtad.
Mi madre lloraba por las noches
para que sus hijos no viéramos su pesar,
sufría en silencio toda esa necesidad,
y aún sin fuerzas se levantaba cada día
a seguir para luchar, tenía tres hijos
por los cuales seguir hasta el final...
se levantaba  y decía: 
¡Dios nunca nos abandonará...!

~Arely Huber
 2013 ©

Ilustración Dusanka Petrovic