13/12/12

~Personajes de mi andar # 10


~El aroma de una Rosa~


Hace muchos años descubrí el aroma de las rosas 
encapsulado en un frasco de cristal,
era el perfume de una mujer que marcaría mi vida,
 no con sus aromas, pero si con su personalidad.
Y es que ese aroma ya me traía marcada desde antes;
Que otro olor puede hacerte sentir amada 
sino imaginarte rodeada de bellas flores 
con espinas, así, como la vida en medio
de tanta belleza, pero con dulces 
tropiezos que te hacen sentir que vives.
Las rosas y su aroma me la recuerdan...
-Aquélla de carácter fuerte, 
de voz similar a gendarme, 
que navega por mares de sabiduría, 
de encanto y filantropía, 
es esa que tu ves con imagen de dura,
cuando en el fondo es una mujer con mucho
amor en su vibrar,
 es esa que cuando la admiras, 
la conoces, y vives con ella,
 descubres su bondad...
Recuerdo una tarde, después de un día de fiesta, 
estar sola sentada en la cocina de aquél restaurante
 del lugar donde vivíamos,
llegó hasta mi y con esa personalidad que imponía, 
me levanté inmediatamente, y ella me dijo: 
-Siéntate, tenemos que hablar!
Esas palabras serían las primeras que escucharía 
para hacerme recapacitar, 
para saber hacia donde estaba llevando mi vida.
 La escuché, me aprendí uno a uno los consejos que decía, 
sus palabras retumbaban...
no sabía si era la cruda del tequila o el dolor de sus palabras,
 bajó el tono de voz y me preguntó que pasaba...
-Que hecho o circunstancia de mi vida me estaba orillando 
a beber a ese ritmo!
 Ya no era un juego, pues no era una simple borrachera de jóvenes,
ya era una constante recaída en el alcohol y no era normal en mí,
 pues mis costumbres y valores eran otros.
-Callé, no supe que decir, 
solo que me sentía sola, y que no sabía que hacer...
-No quiero que te pase algo, dijo.-
-No quiero entregar malas cuentas de tu estancia aquí...

Recuerdo esas palabras que no apliqué, pasó poco tiempo para que las olvidara por completo, 
quizá ese debió ser el momento en que me debí de
haber retirado de ahí, -Partir. 
-Si, irme lejos de todo.
No se porque permitió que siguiera... 
desde ese momento debió echarme,
 aún así siguió soportando mi irreverencia y falta de respeto hacia todos ...hacia mi.
Soportó en silencio una y otra vez mi desfachatez, 
¡Que paciencia me tuvo!,
 Hasta ese día en que por segunda vez me volvía hablar fuerte, hacerme ver lo mal que estaba llevando mi vida ,
 pero está vez, mostró su furia, 
su desesperación por hacerme reaccionar,
 o quizá ya el haber rebasado el límite de su tolerancia, 
-Golpeo mi cara, 
y no me dolió tanto el golpe, como sus palabras, 
esas siguen haciendo eco en mi memoria,
me incluían a mi, 
incluían nuestra sangre.
Era el momento de partir. 
Esa noche no dormí.
El amanecer me encontró entre llantos
y sin saber que hacer...
Planee una y mil cosas, 
ya no podía permanecer mas tiempo en ese lugar.

Había derrumbado con mis propios actos, la confianza y el respeto mutuo que me había ganado a base de arduo trabajo y dedicación.
Lo destruí por completo.Lo sé.
Al siguiente día la escuché. 
-Jamás creería que estaría ahí frente a mi
 a pedirme una disculpa por el  arrebato
y la discusión de la noche anterior.
El alcohol el maldito alcohol nos había llevado hasta ahí...
-Me quedé.
Hubo sumisión.
 No se en que momento me olvidé 
de los planes de toda la noche,
 que decidí seguir ahí.
No pasó mucho tiempo para que volviera a recaer.
-Ésta vez fue peor.
No se que me pasó.
Demasiada libertad en mis manos 
-Quizá...
No hay mas por recordar.
solo esa mañana de adiós,
 donde por última vez olería el aroma impregnado
 de la habitación:
Rosas...Rosas de traición.
-Duele aún.
Solo espero volver, pues falta un perdón.
Espero sea pronto,
 pues no quiero oler Rosas marchitas
como las de un jarrón,
ni tampoco quiero llevárselas
 y decirle de mi respeto y admiración
 en un panteón...

~Arely Huber
2012