19/9/12

TecoBeach





En ese pueblo costero donde inició la magia,
hubo miradas que no debieron cruzarse,
manos que  entrelazarse no debían; 
historias que no debieron iniciar;
sin embargo hubo hechizo, las miradas se buscaron, 
esas manos se sintieron, y las historias se escribieron...
¿Quién podrá encontrar al hechicero que con sus manos 
deshaga las miradas, termine la historia y todo se haga nada?
No existe tal...

Solo el recuerdo, solo el sentir de un amor sincero 
que quedó allá en ese pueblo costero...

Arely Huber
México
2012  ©