Cuando te fuiste esperaba ansiosa el
primer día de la semana: - Domingo.
Siempre estaba ahí para platicar contigo lo que me había acontecido en esos días sin ti...
¡Era tan lindo platicarle a un pedazo de cemento mi vida!
¡Qué solitario resultaba hablarte, tan triste, tan frío!
No entendía que no estabas más entre los vivos. Fue la primera vez que sufrí, no quise aceptarlo; por eso, una Rosa Roja llevaba para ti cada domingo.
Cada mañana en que necesitaba sentirte aquí, y ese frío lugar era lo más cercano que te sentía pero tú no estabas más; mi mente se turbaba de soledad,
¿Dónde estabas?
¿Porqué te fuiste así?
¡Ya no preguntaré más!
Mejor:
¡ Descansa en paz!
~Arely Huber
2013 ©
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