8/8/16

Muertes vivientes


Me entregué, le amaba.
Dejé todo para seguirle. 
Cambié mis hábitos, mi forma de pensar, mi religión.
No me importó nada, con tal de estar junto a él.
Le daba todo, todo lo que necesitaba para ser feliz.
Un día, me cambió por otra que era muy parecida a mí.
Esa noche lloré, quise morir, gritaba de celos a causa
de toda la furia que me invadía por ese desliz...
No sé como pudo escribir en su última carta 
que yo le había llevado a morir;
si él en vida, me mató primero a mí.

~Arely Huber
D.R.2016